Cuando la Luz se Va

sin luzse quiebra el bolsillo

Por Juan Quintero / www.panamae.com

Cuando la luz se va todo se vuelve caos,  el tránsito, los elevadores, las escaleras oscuras, la comida se daña, se va el agua, no hay combustible para circular, los comercios se paralizan, las fabricas no funcionan, las comunicaciones telefónicas, radiales, televisivas y escritas dejan de circular, los alimentos en los supermercados comienzan a escasear, los empleados no pueden laborar por falta de transporte, las universidades y escuelas tienen que cerrar, las operaciones hospitalarias se paralizan e inclusive el funcionamiento en los hospitales  merma  capacidad instalada de ellos…, en fin demostramos que  somos un país dependiente, ahora imagínese si la luz solar desaparece lo que sucedería en el mundo, muchas zonas se congelarían, las pestes por la gran cantidad de animales muertos iniciarían a brotar por todos lados, la comida escasearía,  aunque tenga dinero no podrá comprar, sólo imagínese que un plátano costara mil balboas y una naranja cinco mil balboas, un abrigo cien mil balboas… si es extranjero y quiere regresar a su país el pasaje de Panamá a su país le cueste un millón de balboas, eso es lo que sucede cuando hace falta la luz. No es ciencia ficción es una realidad que pronto la viviremos de continuar viviendo una vida de fantasía e ignorancia tanto espiritual como material.

El panameño no ha aprendido ahorrar,  se ha acostumbrado a la vida fácil y a malgastar los recursos que tiene en sus manos, se ha hecho irresponsable desde el vientre de su madre y exige al gobierno soluciones a sus ineficientes formas de actuar y de vivir.

El panameño común gasta más en licor y cigarrillo que en comida para él y su familia, vive endeudado hasta la coronilla, le debe al casero, a la vecina del frente, a la financiera, al indu, al chinito de la tienda, al españolito, al prestamista, a la cooperativa del trabajo, pero sigue palante sin templadera haciendo hijos por doquier sin planificación familiar y aun más quiere que hasta el estado lo mantenga por sus irresponsabilidad como padre o madre de hijos delincuentes por su incapacidad de educarlos adecuadamente y a eso se le llama padre o madre en estos días.

Quiero decirles a estos padres de familia que la luz de su vida no puede ser restaurada con fondos del pueblo panameño por su incapacidad y mediocridad personal. Tiene que cambiar voluntariamente primero, esa decisión no la puede tomar un gobierno sino la persona  que está en esa situación. La delincuencia comienza en la casa, con padres irresponsables que no saben guiar a sus hijos por el camino de vida. El estado no puede asumir la paternidad de  padres delincuentes moralmente ya que prefieren gastar el sustento de su trabajo en cosas banas, bebidas alcohólicas e instrumento de muerte.

Es tiempo que la luz se apague para esos padres irresponsables, la pena de muerte se merecen ellos junto con sus hijos maleantes, es tiempo de  limpiar las calles de Panamá con mano dura para que comience a nacer una nueva generación de ciudadanos en la República que une los dos mares. Conjuntamente si se aplica el uso de la Biblia en las escuelas primarias, secundarias y los tres primeros años de universidad obligatoriamente, entonces construiríamos una nueva sociedad de panameños y extranjeros en nuestro país. Se amerita que se controle la entrada de chinos y colombianos a Panamá, una forma es pidiéndole para entrar a Panamá visa de EEUU (Estados Unidos de América) de seguro la delincuencia en todo el territorio descendería en más del 80%.

Necesitamos un ministro de seguridad que no se conforme con las estadísticas presentadas, necesitamos un ministro de seguridad sediento de seguridad, habido a responder a tiempo y a destiempo el clamor de toda una república que clama por justicia y libertad con dignidad y no estar presos en nuestras propias casas producto de la mediocridad de resultados rápidos y contundentes a la clase delincuencial que se levanta y se pasea por todo el territorio panameño. Basta de hipocresía, de negligencia, necesitamos respuestas y resultados.

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MI NUEVA FINCA

panama

Mi nueva finca es un recordatorio para que los que no conocen sobre este tema comiencen a pensar diferente. Hay una gran diferencia entre un terrateniente y un finquero, el primero se apodera de grandes extensiones de tierra y no las utiliza bien, sino que las tiene sin uso, tal es el caso de las áreas comarcales, grandes extensiones de tierra inutilizada y hasta desusada. Un finquero en cambio, es un hombre emprendedor, que no se cansa de hacer cosas, aunque se equivoque continúa inventando para hacer producir la finca que adquirió, por derecho o por los votos. Solo tiene que ver la vida de Abraham, del Rey David, de Job que no se dejaron influenciar por sus amistades sino que prefirieron escuchar la voz del único y real prosperador, Dios.

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El emprendedor finquero siempre sueña con los tesoros escondidos de la finca para dar múltiples soluciones, pero encontrará dificultades en su caminar, pero eso no lo detiene, para hacer producir la tierra que le fue dada, encontrará personas negativas, críticas por todos lados, pero para administrar una finca grande con desigualdades económicas, criterios diversos y hasta oponentes hambrientos de estar pelechando de los recursos de la finca, la cual no debe permitir, porque es como meter una manzana podrida en una caja de manzana sana cuyo resultado será evidente: la caja se pierde a causa de la manzana podrida. A buen entendedor pocas palabras, reza un refrán. Se encontrará también con muchas negativas y hasta numerosos escollos para lograr sus metas y propósitos. De seguro que no es fácil manejar una finca con 1/3 de ella formada por inútiles  e incapaces seres que lo que están causando es conflictos sociales a granel que de no ponerle coto a tiempo, permitirá que gran parte de la  finca se convierta en herbazal no útil para toda buena obra.

Es tiempo de agarrar el toro por los cachos y maniatarlo para que no siga dañando la manada, es tiempo de mostrar que de la misma medicina que ha dado esa tomará, es tiempo de decir basta a los que quieren dañar la finca llamada Panamá, aunque estos se llamen Sociedad Civil, iglesia Católica, Pastoral social o como desee llamarla, pueblo organizado por la democracia, el nombre que se utilice no importa, lo que importa es que el que fue elegido por Dios para dirigir a Panamá fuiste Tú Ricardo Martinelli, que si te rajas, sólo tú serás juzgado por Dios.

La Finca que te otorgó el Rey de Reyes no se la dio a nadie más para que la dirigieras, sino a ti Ricardo, toma las riendas con firmeza, busca hombres probos para que te ayuden a sanear lo que los medios mandos del PRD, están usando para petardear tu labor, porque saben que es la única forma de lograr tener opción en un futuro. No te dejes de esos hipócritas hijos del mal, es hora de levantar banderas santas y apoyarte en lo que conoces y así devolver a Panamá lo que no pudo el PRD durante más de 30 años de gobierno. Dignidad, orgullo y trabajo lícito es lo que deseamos todos los panameños. Adelante no te rindas porque la corona está todavía en tu cabeza.